Poema #71

23/07/2014

HamburgMe explican con detalle
que hay vidas mejores que la mía
y que todas están al norte,
donde los idiomas se retuercen
hasta convertirse en laberintos.

Me explican con fotografías
que las cosas funcionan más arriba,
donde el frío hace que los días
se encojan como las orugas
que han sido descubiertas por los perros.
Tengo un niño a mi lado que me mira
y no sabe cómo decirme que me quiere.

He convertido mi pecho en un escudo
preparado para asumir algunos golpes:
las buenas noticias,
los ascensos,
los aumentos,
el progreso,
la gente que encuentra,
los nacimientos.

El sitio donde vivo tiene trampas
repartidas por todas las aceras,
y caminamos con pasos muy pequeños
por el miedo a pisar una de ellas
y quedar de esta manera condenados
a vivir en este sitio para siempre.


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