Poema #20

24/07/2014

DSC02540Oigo ruidos al otro lado de la pared.
Oigo ruidos dentro de mi boca.
Oigo ruidos en el piso de abajo.
Y ninguno sigue un ritmo estable.
Oigo ruidos contra el cristal:
quizás llegó antes de tiempo
la lluvia de la que hablaban en la radio.
Oigo las pezuñas de los perros contra el suelo
y escucho el roce de su piel cuando caminan.
Oigo el ruido de los pliegues de mi cuerpo
separarse lentamente de sí mismos
y oigo el crac inconfundible de los huesos
de mi cuello buscando la postura.
Hemos comenzado ya el descenso
y los ruidos son avisos a futuro.
Oigo un coche y una moto solitarios
respetando el semáforo a estas horas.
Oigo a alguien caminar acompasado.
Oigo gotas perdidas en el baño.
Oigo ruidos de aparatos encendidos
que vigilan con sus luces la cocina.
Y no puedo oír mi miedo pero lo intuyo,
soldándose y creciendo lentamente,
subiendo desde el hígado hasta el cielo
y haciendo una parada en mis costillas.
Y no puedo oír mi miedo pero existe
y se alimenta de los ruidos cada noche,
manteniéndome despierto y encogido,
pensando en ti y en nuestra vida,
y en cómo descifrar la clave oculta
que nos abra la puerta de salida.


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