La música es una celebración en Iraq (La coronación de un espontáneo)

11/12/2012

Día soleadoEstuve un par de días fuera de combate con casi 39º de fiebre. Algo que comí o algo que descuidé. Estar enfermo fuera de casa añade más distancia a la distancia. 48 horas sin comer nada, bebiendo agua y limón y zumo de naranja. Tratando de sudar. Todo en orden de nuevo. Vuelve a salir el sol por donde siempre y se han instalado las lluvias en Mesopotamia. Aquí llueve con muy mal humor. Diría que cae con más fuerza que en Madrid. Y el problema es que tampoco puedes pasear con un paraguas tranquilamente por el centro: el hecho de que las aceras y las calles estén mal asfaltadas, mal terminadas o no estén, hace que cada vez que llueve en Erbil todo se convierta en un barrizal desordenado, donde no hay opción de no acabar manchado hasta la rodilla.

Pero hablemos de música. Por lo menos hoy. Me he dado cuenta de que aquí viven la música a todas horas y a todos los niveles. En la televisión vía satélite de mi casa he contado hasta 16 canales diferentes solo de música, incluido MTV Arabia. Canales libaneses, turcos, iraníes, sirios, iraquíes. Aquí la música es importante: no en vano, las llamadas a la oración que hace el almuédano a lo largo del día no dejan de ser cantos dedicados a dios. Es como si en las iglesias de España, en lugar de campanas, el cura llamara a misa cantando por un equipo de sonido capaz de escucharse en todo el distrito. No estoy dando ideas. Aquí la música es una celebración.

Con Dlshad, nuestro chófer, ya he alcanzado el nivel de confianza plena que nos permite la casi completa incomunicación: él me mira, me da los buenos días, me da la mano y me pone discos que trae grabados de casa. Ahora ya no le importa expresarse conmigo tal y como es él. ¿Y cómo es él? Así:

Pero, como en todas las buenas películas, lo mejor siempre está por llegar. Y llegó. Estábamos en una cena de la marca de coches KIA, cuando sucedió lo inesperado: uno de los cientos de invitados quiso honrar a los gerifaltes de la marca y al resto de los comensales cantando una canción tradicional kurda. Es decir: es como si en una cena de empresa, Paco, el comercial, pide turno y sube al escenario a hacerse una jota, un pasodoble o unas sevillanas, aprovechando que había un grupo libanés amenizando la velada.

Lo que pasó, es mejor verlo que leerlo. Por favor, disfrutad de este vídeo sin cortes. Esto es Kurdistán. Viva el que lo inventó.

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Una respuesta to “La música es una celebración en Iraq (La coronación de un espontáneo)”

  1. Mariposa Says:

    amo Kurdistan , viva el que lo inventó, y amo máa al primer hombre Kurdo que conocí.


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