¿Quién manda en la música en directo en España?

29/08/2013

sala_la_riviera_concierto_1.600x338No entiendo por qué no he escrito antes de esto, cuando lo he hablado tantísimas veces con amigos: es una vergüenza que en España llevemos años aceptando pasivamente el lamentable hecho de que en las salas de conciertos de este país no puedan entrar menores de 18 años. Es una jodida pesadilla.

Este país, como para tantas otras cosas, se está convirtiendo en el sumidero de la música y en el paraíso de ladrones, defraudadores, tramposos y vecinos malencarados. Un disparate.

El amor por la música empieza a manifestarse a edades muy tempranas. Desde los 2 ó 3 años, un niño es capaz de diferenciar sonidos y con 5 puede diferenciar todas las notas musicales. El ritmo lo llevamos todas las personas dentro desde el mismo nacimiento y lo marca el latido del corazón. Si los padres son sensibles a la música y tienen cierta afición por la misma, lo normal es que los niños estén expuestos a los discos y las canciones que se escuchan en casa o en el coche, sin contar, por supuesto, las canciones que les cantan en el colegio y que sirven para que aprendan, de una manera divertida, los misterios más fáciles de la vida. Es decir: las personas estamos expuestas a la música desde el principio del principio. Hay estudios, como el de Rene Van de Carr, que aseguran que un feto de 33 semanas acaba respirando al ritmo de la música a la que está expuesto. Se puede leer más aquí (en inglés). Hay otros estudios que no lo afirman de manera tan tajante pero, importante, no lo niegan en absoluto. Por tanto, no es complicado concluir que LA MÚSICA ES BUENA PARA EL SER HUMANO. Hasta aquí todos de acuerdo.

El problema empieza a partir de los 10-12 años: el niño empieza a tener sus propios gustos, a desarrollar su curiosidad y a emanciparse poco a poco de la corriente principal que marca los padres. Recuerdo con una sonrisa de oreja a oreja mi primera cinta de cassette, que marcó el verano de 1988, cuando Clara, la chica que nos cuidaba cuando mis padres tenían cosas que hacer, me la grabó. Era el Tunnel of Love de Bruce Springsteen y acabó desgastada de tanto rolar. Después de esa vinieron muchísimas más y luego miles de discos más (creo que este link ya lo he puesto, pero por si acaso: mi colección de discos actual). Y aquí empieza el dilema-barra-conflicto: ¿Cuál es el siguiente paso a la pasión por los discos? Fácil: los conciertos. No hay que ser el jefe de neurocirugía de un hospital nórdico para adivinar que una cosa lleva a la otra y que no hay nada malo en este proceso. Sin embargo, la cultura del miedo que estaba instalada en nuestra sociedad durante los 80 (mitad por el hecho de que salíamos de una dictadura, mitad porque los 80 fueron años muy complicados en cuanto a juventud y drogas se refiere), hicieron pensar a algunos padres que el camino que emprendían sus hijos era un camino que implicaba perversión, yonkismo, maldad, música y muerte. Ojo: mis padres entre ellos. Pero qué va (“ojalá”, he escuchado decir a muchos). La droga o el alcohol están instalados en la cultura del ocio, pero no son elementos exclusivos de la música. ¿Hay público de los conciertos que bebe y se droga? Sin duda. ¿Son todos? No. Lo mismo ocurre con los músicos. Y diría que los porcentajes de participación son similares en cualquier subgénero de ocio al que nos refiramos.

 Nirvana+1992-07-03+Madrid+2 Nirvana+1994-02-08+Madrid+3A los 14 años vi a Nirvana en directo (y repetí a los 15 ó 16) y a esa misma edad fui a mis primeros conciertos. Los años de instituto fueron una tensión constante entre los conciertos a los que me dejaban ir, los conciertos a los que iba y los conciertos a los que mis padres no me dejaban asistir. Aun así, pude vivir noches inolvidables con Metallica, Guns N’ Roses, Sick of it All, Bad Religion, Faith No More, L7 Therapy?, Pantera, R.E.M., Sepultura, Biohazard… El impacto de aquello transformó mi vida para siempre. Luego vinieron festivales, más conciertos y viajes fuera de mi ciudad para ver a bandas que no pasaban por Madrid. Mis padres acabaron por entenderlo.

Hoy en día, ningún menor de 18 años puede entrar en conciertos. Con esa edad yo ya había visto a más de 150 bandas en directo. Ya había experimentado más de 150 veces miles de sensaciones diferentes que contribuyeron positivamente a la formación de mi personalidad. Ya había visto cosas, había sacado mis propias conclusiones, había conocido a gente con la que luego entablé una amistad verdadera, había gritado, había dormido en paradas de autobús, había perdido metros, había dormido en tiendas de campaña para ver a Beastie Boys o a Nick Cave y había decidido no probar ni una gota de alcohol (empecé a beber a los 24 años).

Sin embargo, hoy la cosa es MUY diferente: hoy un menor de 18 años tiene cercenada la posibilidad de experimentar todas esas cosas delante de un grupo de música y dentro de una sala de conciertos (da igual el aforo). ¿Por qué? Porque desde que en España aumentó de 16 a 18 años la edad para consumir bebidas alcohólicas, también aumentó la edad para entrar a conciertos. (Nota: los conciertos que vi por debajo de esa edad fue porque me colé con un DNI falso -win!- o porque iba acompañado de un adulto). ¿NO ES INCREÍBLE? Sí, señor. En este país, para esto, MANDAN LAS MARCAS DE ALCOHOL. Lo explico: Las autoridades prohíben a un menor de 18 años estar en un recinto cerrado donde se venda alcohol. A pesar de ello, los menores de edad pueden asistir a los festivales de música (también cerrados) acompañados de un adulto. Y allí también se vende alcohol (de hecho, se vende mucho más alcohol que en cualquier otro sitio). Curiosamente, cualquier menor de edad puede acudir al fútbol donde, ejem, en la mayoría de las ocasiones esos menores están expuestos a conductas muchísimo más peligrosas (insultos, consumo de alcohol de manera ilegal -está prohibido venderlo e introducirlo, pero se introduce y se bebe- y conductas violentas: simbología nazi, cánticos racistas y, en general, actitudes provocadoras contra los aficionados y equipo contrarios). Y otra buena: la edad mínima para acudir a una corrida de toros es de 12 años. En otros sectores de ocio -en un cine, un teatro, un parque de atracciones o una hamburguesería-, se vende alcohol. Y si uno es un poco avispado, lo puede comprar y consumir siendo menor de 18 años.

De todas formas, cualquier comparación se queda en los huesos si tenemos en cuenta que cualquier menor puede entrar A UN BAR. ¿Cuál es la diferencia entre un bar y una sala de conciertos? El grupo en directo. Me desespero, maldita sea.

Straight-edge-XEn Estados Unidos, un país con el que deberíamos compararnos en este sentido, la edad para consumir alcohol en muchos estados son los 21 años. Sin embargo, no existe una normativa nacional que regule la edad de los asistentes a los conciertos. Allí la música importa. En Nueva York o en San Francisco, se puede consumir hasta vino (¡¡¡copas de vino, en serio!!!) en conciertos de música alternativa. ¿Cómo evitan los clubes que menores consuman? Con las míticas ‘X’ en las manos, que luego fueron el símbolo del movimiento Straight Edge dentro del punk y el hardcore.

Amigos: movilicémonos para que nuestros menores puedan desarrollar su pasión por la música igual que ocurre en cualquier país civilizado normal, y que no sean las marcas de alcohol las que dicten el cómo y el cuándo en nuestras salas de conciertos.

Y si alguno de vosotros tiene todavía dudas de los beneficios de la música en el ser humano, que invierta un rato en leer este alicinante estudio (en español) de Gabriela Soto Villaseñor titulado La música: un factor de evolución social y humana. Incidencia de la música en los procesos cerebrales.

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37 comentarios to “¿Quién manda en la música en directo en España?”

  1. B_easy Says:

    Antes de los 18 ya habías visto a +150 bandas!! Q $uerte la tuya macho

    • Pepo M. Says:

      Sí, contando con festivales. Diría que incluso más.

    • Pepo M. Says:

      Por cierto, acabo de entender lo de la $uerte. Antes los conciertos eran BARATOS. Y cuando digo baratos quiero decir que veías a una banda como Faith No More por menos de 1.800 pesetas y a Nirvana por 2.500 pesetas.


  2. Aún recuerdo a mi padre recogiéndonos de uno de mis primeros conciertos (nopresion+los muertos de cristo), no había punkis, sabes? y diciendo, este es el último concierto al que vas. A las dos semanas me estaba pirando a sevilla a ver no se a quién. La música fomentó mi creatividad, hizo que estudiase cosas a las que hoy me dedico profesionalmente y me dio los mejores amigos que tengo actualmente a lo largo de la geografía española. Papa you were wrong!

    • Pepo M. Says:

      Cada vez que mi padre nos venía a recoger a la sala Canciller 2 de San Blas (en la época en que San Blas era un barrio un poco peligroso) me decía lo mismo: “Es la última vez que viene”. Sí, claro. Recuerdo en 1º de carrera: me lo pasé yendo a conciertos como un animal con Jero y Miguel, con los que hoy formo Buena Esperanza.


  3. Total y absolutamente de acuerdo. Vivimos en un despropósito. Yo también había visto decenas de conciertos antes de los 18 y ahora los chavales… se lo están perdiendo miserablemente.

  4. Eddie Felson Says:

    Muy interesante tu artículo.Yo a mis sobris gemelos les puse un día delante del ordenador y empecé a ponerles clásicos del rockanroll.Desde entonces cada vez que me ven me dicen:”Tío Aitor,¿rockanroll?” Y claro,se me cae la baba.Tienen 3 años 🙂

    • Pepo M. Says:

      A mis sobrinos también les he regalado discos e instrumentos musicales. Son herramientas que no garantizan que sean buenas personas, pero ayudan. Seguro. Gracias Tío Aitor.

  5. Mar Says:

    Es importantísima la responsabilidad de los Ayuntamientos y autoridades, que son los que permiten que en un festival si puedan entrar menores y en una sala de conciertos no. Para organizar conciertos con menores hay que llegar a extremos tan absurdos como retirar todas las botellas de las barras y tapar cualquier anuncio de bebida en la sala, además de solicitar las consabidas autorizaciones. Un despropósito, vaya.
    Ojalá que las cosas vayan cambiando, ojalá que las cambiemos.

    • Pepo M. Says:

      Lo sé, Mar. Como artista he participado en algunos de estos conciertos y, a pesar de que funcionan muy bien para niños entre 0 y 10 años, pero a los de 11 a 18 años parece no quererlos nadie. Y es una lástima.

  6. Ibon Says:

    Yo me pregunto por qué no se impone el modelo all-ages de Estados Unidos. Más que por la X del straight edge (que en realidad es otra cosa), por el hecho de poder estar gente de todas las edades en un sitio disfrutando de lo mismo y servir alcohol solo a los que pueden (creo que se pide el carné al sacar bebidas). Yo lo he planteado entre amigos y dicen que la gente mayor sacaría bebidas a los menores (como cuando pedías que alguien te comprara birras o kalimotxo en el super… No sé cómo será en EEUU (la semana que viene lo comprobaré), pero tengo curiosidad…

    • Pepo M. Says:

      En Estados Unidos te piden el carnet al entrar en el bar (en muchos bares) y en la barra. Si te ven dando alcohol a un menor, te denuncian. Son muy estrictos con eso. Lo de las X en las manos es cómo marcan en la puerta a los menores de edad que no pueden beber, de modo que sí les ven pidiendo o bebiendo, no les sirven o les echan. Las X se ven a distancia. Esas mismas X que eran una vergüenza para muchos adolescentes que querían beber y no podían, fueron utilizadas por el movimiento Steaight Edge como símbolo de orgullo por no beber. Básicamente, les cambiaron el significado. Buen viaje, Ibón. A pesar de sus gobernantes, EE.UU. es un país alucinante.

      • Ibon Says:

        Gracias por lo del viaje, tengo muchas ganas. Pensaba que lo de la X era alrevés, que había surgido con el Straight Edge, me refería a la carga ideológica del no beber no drogarse y tal. Pero vamos, cualquier método me parece bien si van a poder ir menores a los conciertos…

      • Pepo M. Says:

        Cuando se desmadró el rollo Straight Edge (según Ian MacKaye de Minor Threat y Fugazi, justo en el mismo momento en el que la gente malinterpretó la canción), se desvió la atención hacia lo radical. Pero la idea de que se podía ser joven y no fumar y no drogarse no es mala, ¿no? Yo empecé a beber a los 24 años. Nunca he fumado. Y no creo que me haya quedado sin divertirme por eso.
        En cualquier caso, este no es un artículo Straight Edge ni muchísimo menos. Es un artículo sobre el sentido común.

  7. Vidal Says:

    Pepo, creo que este libro te gustará:

    http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_394

    Por otro lado, el tema de las edades, los bares, las salas de conciertos y demás es una cuestión que COMO MUCHAS OTRAS (por ejemplo, la ley de Viviendas de Protección Oficial) es así porque viene arrastrada de una ley promulgada en la época de Franco, cuando los intereses y las preocupaciones eran otras muy distintas.

    • Pepo M. Says:

      Antes de nada, querido Vidal: GRACIAS por la recomendación bibliográfica. Lo acabo de adquirir vía Amazon.es.
      Una cosa en la que no estoy de acuerdo: si bien es cierto que todavía están vigentes una gran cantidad de leyes y normativas que fueron aprobadas durante el Franquismo, no es menos cierto que el tema de la edad mínima en los conciertos es posterior a eso. Diría que de finales de los 90. Yo estuve en el instituto desde 1992 a 1996 y podía asistir a conciertos. Tuvo que ser posterior a eso. Acabo de encontrar un link bastante ilustrativo en un blog de la Policía Nacional: http://somos-policias.blogspot.com/2012/10/del-derecho-de-admision.html

  8. David Jiménez Says:

    Es un despropósito, pero no son las marcas de alcohol. Son las autoridades y las entevesadas leyes de espectáculos de cada CC.AA
    Todo depende del recinto: por ejemplo, en el Blackisback Weekend entran menores acompañados, y se sirve alcohol. ¿El resultado? Una fiesta popular entrañable donde chavales de 16 años han flipado viendo a The Impressions o Irma Thomas, y alguno de ellos, aventajado hiphopero ha descubierto el origen de algunos sampleados de sus artistas favoritos

    • Pepo M. Says:

      David! Qué bien que comentes. Aquí hay debate.
      1º – Por lo que he podido leer, el problema son LOS RECINTOS CERRADOS. Es decir, bajo techo. Pero claro, el Black is Black era en la Nave 16 del Matadero que, si no recuerdo mal, tiene un techo resistente.
      2º – Algunas CC.AA. se han reservado el derecho a legislar sobre el tema de la admisión a locales de ocio (epígrafe en el que entran de lleno las salas de concierto), pero lo cierto es que en todo España la edad mínima para entrar a un concierto es de 18 años.
      3º – Mira este blog de la Policía Nacional al respecto: http://somos-policias.blogspot.com/2012/10/del-derecho-de-admision.html

      No es peloteo: SE AGRADECE que promotores como vosotros os preocupéis de estas cosas. Es vital que los chavales de entre 12 y 18 años puedan disfrutar de la música en directo con normalidad, sin tener que estar limitados a conciertos Under18, que al final se convierte en una quedada de Tuenti donde nada es real y las marcas hacen su puto agosto frente a padres y menores.

  9. Estropájara Says:

    Hay tantas cosas que cambiar en España y respecto a la “industria musical” en España… que da vergüenza todo. Ahora, lo de la no poder entrar a una sala de conciertos hasta los 18 es de piiiii


  10. Gran post Pepo. Me he visto muy reflejado en el, por vivir la misma época e incluso por asistir a la mayoría de conciertos que nombras. Llevo años pensando exactamente lo mismo. Me parece una tragedia de proporciones bíblicas que un menor no pueda acceder a un concierto. Y lo peor es que no es un asunto que parezca preocupar a nadie, ni tenga pinta de cambiar en un futuro cercano.

  11. Vidal Says:

    Pepo, todas las cosas que afectan a los locales de hostelería en los que puede haber música (enlatada o en vivo) están recogidas en la Ley De Policía De Espectáculos Públicos (no es coña, se llama así). Es ahí donde se definen los derechos y obligaciones de cada local, en función del uso al que esté destinado.
    Sobre esa base, cada Comunidad Autónoma legisla aspectos concretos como la hora de cierre, las condiciones de entorno urbano para abrir un determinado local (o para no abrirlo en absoluto) y ciertas características constructivas, que reflejan en un Nomenclator específico (todos diferentes entre sí, como corresponde a los españoles). Dentro de esa lista de espacios, las salas de conciertos se asimilan a las salas de fiestas y los salones de celebraciones (again: sí, esto es España), espacios que como muy bien has sospechado, DEBEN ser cerrados, para garantizar las condiciones de aislamiento. Es por ese motivo por el que no entran menores de 18 años.

    Absurdo, ¿eh?

    • Pepo M. Says:

      Te creo. Pero entonces no me cuadra por qué antes era 16 y ahora 18.

      • Vidal Says:

        Porque la ley lo que hizo fue subir la edad mínima para beber de 16 a 18 años.
        Bueno, la subieron en todas partes menos en Asturias, que Álvarez Cascos es mucho.

  12. Manu Says:

    Experiencia personal en un local que bien conocemos ambos:
    Un profe de instituto y su grupo, dan un concierto; vienen muchos de sus alumnos pero el local -siguiendo la ley- pide los DNIs y no les dejan entrar.
    El profe, consciente de la movida, sale a la calle e interpretan unos temas mientras los chavales flipan y lo disfrutan casi boquiabiertos: ya quisiera yo ese público en las salas!
    La paradoja; el bolo es muy corto, motivo: si en ese momento pasa la poli por allí, podrían haber multado al grupo por tocar en la calle.
    Esto es España, amigos.

  13. Sinclair Spectrum Says:

    Sin la música no sería lo que soy ahora, somos muchos los que en esa época en la que no había internet nos buscabamos las vueltas y íbamos a conciertos/festivales de todo tipo buscando esa adrenalina que ahora se pierde poco a poco por apartar a esos menores de las salas, gracias por hacerme recordar que llevo luchando muchos años pero siempre feliz y agradecido, sobre todo me encanta saber que tengo a grandes amigos gracias a la música.

  14. Francisco José de la Cruz López Says:

    Soy menor (17 años) he conseguido colarme en bastantes conciertos siempre con astucia enchufes aconpañado de un colega mayor de edad…. pero nunca por mi mismo ( cosas que espero experimentar el proximo año) un gran impedimento , han sido siempre mis padres y gracias a ti tengo una especie de consentimiento vitalicio para conciertos (siempre que yo los pague….) y todo por enseñarle esto, asi que como primera parte darte las gracias.
    Como segundo punto preguntarte si de verdad crees que por muchas movilizaciones y demas que hicieramos, en estos tiempos en que cualquier cosa conlleva una manifestación , podriamos hacer que esa panda de chupopteros que nos gobiernan nos hicieran caso. Yo personalmente no confio mucho en eso pero si asi lo creen aquellos que lean esta pagina contestad incitarme a mi y a los que puedan leerlo pues yo sere el primero que salga a la calle con las manos al aire por la causa pues quiero que mis hijos crezcan en un pais donde puedan sentir las cosas que su padre sintio sin necesidad de pasarlo mal por necedades de prohibiciones sintiendo la musica como se que por mi culpa la sentiran (ya que soy MC y espero properar) por favor no solo por mi generación a la que ya llega algo tarde si no por las futuras alcemonos.

    • Pepo M. Says:

      Maravilloso: eres el primer mejor que comenta este post! Me hace muy feliz que te haya servido con tus padres. En serio. Un abrazo grande y si necesitas que te acompañe un mayor de edad a algún concierto, ya sabes dónde estoy!

  15. Josep Says:

    Jejeje…yo estuve en los Angeles hará unos quince años y me pintaron las dichosas cruces…los colegas mayores te invitaban a beber. Aunque pude conducir hasta las vegas sin problemas…ironías del sistema yankee!!!!!!


  16. Yo me acuerdo de mi primer gran concierto en 1986 en el Pabellón del Real Madrid para ver a Iron Maiden. Menor de edad. Y sin problema.

    Totalmente de acuerdo con el tema sobre la actitud en cuanto a las drogas. Están por todas partes y habrá quien piense que sólo se consumen en conciertos. Lamentable.

    Si quiere que sus vástagos se droguen llévelos a un concierto. Yo me puedo tomar mis cervecitas, pro es que ni siquiera fumo…

    Otra cosa curiosa que me llama la atención respecto a los menores de edad y los conciertos y que me parece un poco penosilla (hablando de manera estrictamente personal) son, esos padres que se pasan varios días entre viajes y días en la cola para acompañar a sus hijos a un concierto de cualquier grupo prefabricado de éxito adolescente.

    P.D.: Pepo, si te mola el metal ¿habrás visto a Therion, verdad?

    • Pepo M. Says:

      Ese fue el concierto donde también tocaron METALLICA o fue después? En cualquier caso, míticos Iron Maiden.

      Sobre Therion: Durante 3 años y pico fui el responsable de promo de Nuclear Blast en España, así que imagínate sí he visto a Therion en directo. Honestamente, no me gustan. Demasiada gente y demasiado épico.

  17. Sofía Says:

    eso mismo dice Kenia Pepo, qué por qué no puede ir????


  18. […] ¿Quién manda en la música en directo en España? […]


  19. Yo empezé a ir a conciertos a los 15 y ahora tengo 21, mi padre venia siempre conmigo. Pero no todos tienen la misma suerte.


  20. Por cierto, la parte “Hoy en día, ningún menor de 18 años puede entrar en conciertos. Con esa edad yo ya había visto a más de 150 bandas en directo. Ya había experimentado más de 150 veces miles de sensaciones diferentes que contribuyeron positivamente a la formación de mi personalidad. Ya había visto cosas, había sacado mis propias conclusiones, había conocido a gente con la que luego entablé una amistad verdadera, había gritado, había dormido en paradas de autobús, había perdido metros, había dormido en tiendas de campaña para ver a Beastie Boys o a Nick Cave y había decidido no probar ni una gota de alcohol” me ha llegado. Casi lloro macho jajajaja no hay nada mejor que todo eso.


  21. […] que el otro día me encontré con esta entrada en el blog de Borja Prieto que recoge un texto de Pepo Márquez. Lo que cuenta es cómo antes era más fácil ver a menores en conciertos y ahora es imposible, […]


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