Carta abierta a Ignacio Pato Lorente (y al resto de gente que piensa como él)

15/09/2013

[Contextualizo para que se entienda lo que viene después]. Desde el viernes pasado, 13 de septiembre, participo como ponente y ayudo a coordinar unos talleres para jóvenes entre 12 y 18 años en la Nave de Música del Matadero de Madrid llamados SOUND IT YOURSELF. Estos talleres tienen como fin último despertar en los chavales el interés por la música y aportarles una visión general, moderna y útil, para que puedan por sí solos adentrarse con más herramientas que la propia intuición, en las distintas habitaciones de la música actual: la historia, cómo formar un grupo, cómo empezar a grabar en un estudio, cómo empezar a pinchar discos, cómo empezar a utilizar los MPCs, etc. Estas actividades complementan a otras muchas (conciertos, talleres de cine, roller-disco, etc.) que forman parte de un festival llamado FESTeen – Primer Festival de Cultura Adolescente. Todos estos talleres son gratuitos y, o me he vuelto completamente loco, o son una propuesta que merece la pena apoyar.

Dentro de todas estas actividades, yo he dado un taller de 8 horas llamado Desarrollo de un proyecto musical. 4 horas el viernes y 4 horas el sábado. Por mi taller han pasado chavales y chavalas de 7 (hice una excepción) a 16 años, he aprendido tanto o más que ellos y lo he pasado guay. En un momento dado, me vine arriba y escribí este tweet.

Imagen 24Pensé que era un buen tweet. Y no pensé que iba a dar lugar a estas respuestas, en especial la de Ignacio Pato Lorente, periodista musical que respeto (mi respeto no ha variado un ápice después de esto) y del que me gusta su punto de vista, en la mayoría de las veces granítico, sobre la música y los grupos actuales. Lean:

Imagen 25Imagen 26 Imagen 27 Imagen 28Como siempre pasa con las redes sociales, hay defensores y detractores. Y esta vez me sorprendió y me entristeció que se llevase el tema por la deriva de la abogacía del diablo, cuando era realmente más importante el qué que el cómo.

Dejé la conversación ahí y no quise intervenir más por dos motivos: a) Porque estaba dando el taller -el tweet lo escribí en el descanso de 10 minutos que les di a los chavales después de llevar 2 horas hablando de grupos y de canciones-, y b) Porque discutir en Twitter me parece lo más estúpido que hay. Lo repetiré: discutir en Twitter, contando sólo con 140 caracteres, me parece estúpido e insuficiente. ¿Por qué hacerlo teniendo espacio infinito en un email, un blog o en una conversación en persona?

Mi tweet estaba escrito, por supuesto, desde la pena. Y desde la preocupación. A mí sí me parece una pena que niños de entre 12 y 16 años no hayan pisado EN SU VIDA una tienda de discos. Me parece sintomático porque esto significa, en primer término, que sus padres tampoco van a tiendas de discos y, en segundo lugar, que tampoco tienen la curiosidad de ir a esas tiendas por una falta de referentes y PORQUE APENAS QUEDAN TIENDAS DE DISCOS EN MADRID. ¿Quiere decir esto que no acudir a tiendas de discos o, voy más allá, no tener tiendas de discos en la ciudad donde uno reside es lo peor que le puede pasar a una persona? No. ¿Quiere decir esto que los que no van a tiendas de discos son malos o hacen peor a una sociedad? Tampoco.

¿Por qué me ha dolido especialmente que alguien como Ignacio Pato Lorente tratase de desmontar mi pesadumbre al grito de “tío, no seas tan elitista”? Porque Ignacio escribe o ha escrito en algunas de las publicaciones musicales españolas más trascendentes de los últimos años, como Rolling Stone, Mondosonoro, RockZone, Todas las Novedades (que ya no se publica) o Supernovapop (web que tristemente tampoco existe ya), y también en otras no musicales con buena carga ideológica, como el periódico Diagonal o la publicación mexicana Resonancia (donde, por cierto, sienten especial predilección por The Secret Society). Es decir: es un tío formado, amante de la música y bastante o muy de izquierdas. Como yo, ni más ni menos. Por eso no logro entender su argumento:

Saca la conclusión de que yo pienso que los chavales que no han pisado nunca una tienda de discos son malas personas. ERROR. Lo que sí que pienso de verdad es que el mero hecho de que la industria musical se haya transformado no invalida las tiendas de discos ni el disco como formato. La coexistencia es posible y necesario: mundo digital Vs. mundo tradicional.

¿Manifestar mi pasión por las tiendas de discos y los discos significa que los sobrevalore? No. Aunque es perfectamente legítimo sobrevalorar lo que cada uno quiera. No es un secreto que yo tengo muchos discos y que me encanta visitar una o todas las tiendas de discos de las ciudades que visito. ¿Qué tiene eso de malo? ¿Vamos a tener que esconderlo? ¿Acaso yo y la gente como yo nos hemos convertido en los embajadores del capitalismo más rastrero por ello? Quiero pensar que no.

¿A qué viene tanto revuelo cada vez que se habla de una tienda de discos? Es evidente que el discurso de algunos cambiaría si se tratara de librerías y de libros.

¿Decir que es una pena que los chavales no sepan lo que es una tienda de discos es menospreciar lo aglutinante? No, por favor. ¿Quién ha dicho eso? Además, ¡hay pocas cosas más aglutinantes que una tienda de discos! Si la tienda es buena, cabe todo: rap, rock, pop, punk, jazz, blues, electrónica… ¿Qué gilipollez es esa de que no son aglutinantes?

¿Qué porquería es eso de que el respeto por lo aglutinante es casi un signo de madurez e inteligencia? El Partido Popular, la cocaína, Cristiano Ronaldo y el Gangnam Style son JODIDAMENTE AGLUTINANTES. Creo que no me voy a extender mucho en este punto para no menospreciar vuestra inteligencia.

Yo no creo que la música sea elitista. Además, no creo en la música elitista. Deducir que creo en ello simplemente por lamentar que las nuevas generaciones no vayan a conocer las tiendas de discos es una apreciación muy miope. Trato, desde hace mucho tiempo, de hacer cosas positivas: hacer discos no es nada revolucionario, pero encuentro positivo poner al servicio de tus canciones todos tus conocimientos artísticos, culturales y sociales. Es positivo, aunque el tono del disco seainnegablemente triste (que también los he hecho). Dar talleres es positivo. Hablar de la música y de discos a los chavales, es positivo.

La frivolidad es peligrosa. Desacreditar en Twitter a alguien con dos frases es, cuanto menos, dudoso. Lamentablemente, esta es la vida 2.0: hablamos de las cosas de manera tan superficial, que caemos en los mismos errores que criticamos por otros medios. Y analizamos todo rápido y mal. Por ejemplo, yo podría pensar por estos tweets que Ignacio Pato Lorente es un frívolo y, por qué no, un capullo. Pero no. Prefiero pensar que sólo son malos tweets, de un humor particualr (que no comparto, por supuesto):

Imagen 29 Imagen 30 Imagen 31 Imagen 32 Puedo apostar a que Ignacio Pato Lorente y otra gente que pensó que mi tweet era frívolo y clasista, viajan y compran discos en tiendas de música, apoyan el Record Store Day (día internacional de las tiendas de discos), van a conciertos y defienden a grupos y artistas independientes comprando sus trabajos y promocionándoles como pueden. ¿Es eso elitista? Si lo fuera (que personalmente no creo), ¿a qué viene este doble rasero?

Tengo 35 años, he visto unos cuantos conciertos, he escrito en fanzines y he tenido el mío propio, he grabado unos cuantos discos con algunas bandas, he colaborado en otros, he tocado más de 500 veces en directo, he trabajado en una discográfica multinacional (Universal Music), en una distribuidora independiente (PIAS), en una revista generalista (Rolling Stone) y he fundado un par de sellos pequeños (Winter Forever Coalition y Gran Derby Records). Entiendo más o menos el funcionamiento de la industria discográfica y, por una vez, me siento autorizado a hablar con cierta perspectiva histórica y a pedir el beneficio de la duda. Sin embargo, prefiero que sea otra gente mucho más trascendente que yo la que hable de las tiendas de discos. Elitistas o no, sigo pensando que es mejor que existan estas tiendas a que no existan. Y es mejor que los chavales escuchen música a que no la escuchen. Y es más bonito que sepan lo que es un disco, a que no lo sepan. Y así lo transmito a quien sea. Y no me siento menos de izquierdas por ello ni más superficial. De hecho, sería muy estúpido por mi parte, después de todo, cagarme en las tiendas de discos: son sitios donde soy tremendamente feliz, albergan muchos de los trabajos que he hecho y su valor cultural es importante en el entramado de cualquier ciudad. Además, antes de tirar por tierra toda la estructura comercial mundial de las tiendas de discos, ¿no había cosas más urgentes por solucionar?

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8 comentarios to “Carta abierta a Ignacio Pato Lorente (y al resto de gente que piensa como él)”

  1. Ignacio Pato Says:

    Hola Pepo, te agradezco el texto porque lleva tiempo y, por supuesto, también algo de esfuerzo salirse de twitter para debatir según que cosas que el formato, por otro lado, no favorece. Yo mismo peco mucho de eso. Me puede la pereza antes de, por ejemplo, hacerme un blog. No es en lo único en que coincido contigo en todo este asunto. De hecho, mi mayor coincidencia contigo es la que podría llamarse como un profundo respeto por lo realizado como músico, promotor y “disquero” (me gusta esta palabra).

    Por otro lado, la labor docente con jóvenes es otro motivo de admiración para mi. Intentar inculcar conocimientos y el gusanillo (algo más abstracto que lo primero) en chavales de entre 12 y 18 años me parece riquísimo y de un valor incalculable. En eso creo que nadie puede poner pega ninguna, claro. Como tú bien dices, en contacto con ellos, muchas veces vamos a ser nosotros, los puretas, los que vamos a pasarlo casi mejor que ellos.

    Mi comentario fue la respuesta rápida, sin pensar demasiado, a mi interpretación de tu propuesta. “Reflexionar como sociedad acerca de que una decena de chicos jóvenes (muy muy jóvenes, de hecho) no ha pasado nunca por una tienda de discos” no me parece excesivamente desligado con otorgarle un poder al objeto cultural que, en mi opinión, no merece. No creo en las tiendas de discos como lugar proclive a favorecer conductas grupales, que como bien sabes es una de mis preocupaciones principales en lo tocante a la música. Crecí en tiendas de discos, a las que iba solo y en compañía. Sin embargo, nada hacía más grupo (en lo musical) que, en los bancos del parque o en el colegio, un reparto de cintas grabadas (y a ser posible con el mayor detalle de créditos, para algunos maniáticos como yo). Poco importaba de dónde había salido el disco en cuestión. Cinta o cedé, el vinilo no existía en mi mundo, por cierto. De aquellas acabamos haciéndonos mayores y dándonos rabia, por ejemplo, el cierre de Madrid Rock. Quizá porque es mi prisma y mi deriva (lo reconozco) anti-objetual en este sentido, que he acabado abandonando mi colección de discos (donde también ha acabado habiendo vinilos, claro). Pienso que hace tiempo que lo importante es (o debería ser, en mi opinión de nuevo) el poder que la música tiene, no para emocionar (que es algo al fin y al cabo privado y que está al alcance de cualquier disciplina artística) sino para, como digo, hacer grupo y posible compartir un mismo espacio colectivo. Durante toda su historia, el disco es parte de un consumo privado (cuántas tardes en nuestra habitación, con el disco recién comprado, leyendo las letras a medida que avanzaba cada canción) que no considero que, habiéndolo vivido nosotros, sea algo deseable (tampoco indeseable) para chavales tan jóvenes como en este caso tus alumnos. He podido comprobar de primera mano cómo en países de Latinoamérica el disco no tiene la menor importancia. La gente socializa, baila, se relaciona, en torno a y antes, durante y después de la música. Esta, es una excusa. No les hables de discos, no les hables de intérpretes (otra característica en muchos países es que, cuando surge una canción de éxito, numerosos grupos la interpretan y se acaba difuminando la pertenencia de la misma). Es en torno a este esbozo que partía la intención de mi respuesta a tus palabras, que por otro lado no considero clasistas, sino parte de un tic muy acusado en la mayor parte del mundo occidental dedicado a la música pop/rock.

    Subyace en todo el asunto la supervivencia de las tiendas de discos y con ellas de los empleos de no pocas personas. Eso sí me preocupa. Pero te pondré un ejemplo, espero que bien expuesto. Me preocupan por igual los cierres de medios culturales. El último, y donde seguro que ambos tenemos amigos, hace solo dos días. Pero lo que de verdad me parece lamentable es que, como en las tiendas de discos, hablamos de personas y su medio de vida. Sin embargo, no considero que la gente deba ir a las tiendas de discos a comprar o que deba comprarse toda la prensa musical (o cultural, o de cualquier otro tipo), que exista. No podría convencerles de ello. Muchas veces nosotros mismos nadamos en una inercia profesional que nos hace consumir discos y revistas por el mero hecho de que resultan interesantes/provechosos/pertinentes para nuestro trabajo. ¿Pueden estas palabras ser demagógicas? No lo se, quizá sí. Pero reitero que, en este momento, no considero que ninguna persona (y mucho menos una persona joven, con un catálogo de posibilidades relacionales mucho mayor que nosotros con nuestra edad ahora y que por supuesto con la edad que ellos tienen ahora) se esté perdiendo nada por no consumir discos. De hecho, añadiría que no creo que se esté perdiendo nada por no consumir música en casa, a pesar de que sabemos que otra arista de este debate es que la democratización de internet ha contribuido a que un chico de 15 años no haya ido nunca a una tienda de discos. Yo no puedo poner la mano en el fuego para decir que yo con su edad sí lo hubiera hecho en 2013.

    Creo que un rasgo de la cultura musical occidental es la elevación de modelo cultural que suele promover a través del objeto. Un disco es un elemento de diferenciación. No todo el mundo lo tiene. No todo el mundo está dispuesto a gastar parte de su paga/sueldo en un objeto que ofrece un bienestar muy diferente al de una tarde en Zara o en McDonald’s con los amigos y amigas. Con respecto a lo aglutinante, se me van los ojos detrás de la capacidad de uso que quienes queremos un cambio podamos exprimir a lo mayoritario. Me parece algo muy difícil de lograr pero que vale la pena. También pienso que el punto de vista hacia lo aglutinante depende mucho de si nuestro enfoque está puesto en medios o en fines. Pero este sería otro tema largo, también.

    Renuncio a ejercer ningún tipo de paternalismo con nadie, joven, viejoven, pureta o viejo. Que expongo mis ideas en twitter con tendencia a la gilipollez y el absurdo (el capullismo me vale también) y una retranca que en ocasiones hay que matizar (de nuevo el formato) es un hecho.

    Intenté, y creo que conseguí, no acusar ad hominem, esto es, no podría llamarte elitista. No te conozco lo suficiente y eso ya sería un motivo para no poder llamártelo. Sin embargo, doy por hecho que incluso no lo eres. Pero que sí hay muchos tics elitistas que, en mi opinión, sería bueno intentar quitarnos como el que se quita un poco de caspa del hombro. Y, sobre todo, salté “muy así” porque leo con respeto cada palabra que escribes, escucho con atención cada grupo que sacas y soy fan de la intensidad del tuyo mismo.

    Un saludo.

  2. Luis garcia Says:

    “Last shop standing” me ha recordado a “La muerte del bar español y la invasión del plato cuadrado” … Ahí te lo dejo:

    En fin Pepo, los tiempos cambian por mucho que nos pese.

    Un abrazo.

  3. Anchored Says:

    Tengo que decir que alucino, ¡te llueven hostias por todas partes!

    He llegado aquí por la noticia de jnsp y sólo quiero decirte que estoy de acuerdo 100% con tu posición en el tema de Danza Invisible y con la visión que expones aquí. Yo también creo que la gente debe saber lo que es un libro aunque existan los eBooks, deben saber comportarse en un cine y un concierto y deben conocer el esfuerzo que supone escribir una canción.

    ¡Qué envidia me das con estos cursos! Me parece enormemente gratificante ofrecer una base cultural a las nuevas generaciones españolas. De hecho, igual podría haber aprendido algo yo, que tengo un disco grabado en garageband cogiendo polvo en la red y no sé qué hacer con él.

  4. Trícico Says:

    A mí, en 45 años, nunca me han prohibido el acceso a la cultura en España. ¿A ti sí?¿Cómo?


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