Carta abierta a Javier Ojeda, cantante de Danza Invisible

06/07/2014

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Javier:

He leído la columna que me has dedicado en tu blog, a raíz de un post que yo escribí en Está Pasando sobre El Crucero Ochentero. Voy a ser muy breve, porque tampoco me gusta exhibir, de tenerlas, mis dotes lingüísticas para contestarte:

Si has necesitado excusarte por lo que yo escribí, es que eres consciente de que algo has hecho mal. Citar a Gang Of Four no te hace mejor músico. Citar a Lou Reed no te hace más culto. Haber escrito un libro no te autoriza a hablarme con ese tono paternalista y asqueroso que, tampoco es sorpresa, también se nota en tus canciones. ¿Lo sabes todo? No sabes nada, tío. No tengo ningún problema en que hayas publicado 20 discos, que vayas tirando en tu carrera como artista, que tengas 62 conciertos (supongo que tú dices bolos, como los grandes) cerrados este verano o esta temporada, que en 1986 grabaras con Chris Nagle, el ingeniero de Joy Division. Todo eso, todo lo que cuentas, pertenece al pasado. Y “el pasado es un sitio extraño”, como decía Morrissey, que ya sé que sabes quién es. Como seguro que también sabes darle bien a Google, no te voy a contar lo que he hecho ni lo que he dejado de hacer musicalmente. Te ayudo un poco, para que te vayas orientando: The Secret Society, Buena Esperanza, Garzón, Grande-Marlaska, M A J E S T A D y Gran Derby Records. Busca por ahí.

Me retas a un careo “para ver quién sabe más de música”. Lo aceptaría si fueras mi amigo. Con gente que no conozco no hablo de música, porque para mí la música no es competición. Seguro que tienes muchos discos, pero seguro que no lo conoces todo. Igual que me pasa a mí. Te da rabia que te reten, por eso retas tú.

No debes de ser tan respetuoso ni sentir tanto amor por las cosas cuando, para contraatacar, publicas un link del concierto de Radio:3 de The Secret Society (el único que dimos) en el que desafino como un gato. Sí, tío: es verdad que desafino y me hubiera encantado no hacerlo, pero las circustancias pudieron conmigo: esa mañana me levanté a las 7:30 AM, pedí el día libre en el trabajo, cargué la furgoneta con todo el backline que necesitamos para tocar, hice dos pruebas de sonido, lidié con los problemas de Nacho, el guitarrista de mi banda, que ese día decidió hablarme poco o nada, respondí a llamadas de urgencia de mi jefe, tuve que esperar a que el bajista de mi grupo solucionara cosas graves 10 minutos antes de salir a tocar, tuvimos que repetir un par de veces porque las luces noséqué. Y encima teníamos que tocar bien, parecer profesionales. Como tú. No me importa haber desafinado y que quede para la posteridad: nunca he ido de nada que no fuera. Esa fue la Polaroid de ese día, en 2012. Ahí está. Y aquí estoy para defenderla. ¿Cuántas veces has cargado tú con todo el backline de tu grupo desde los 80? ¿Cuántas veces has conducido tú la furgoneta desde Madrid hasta Vigo y al día siguiente hasta Vitoria para tocar en un gaztetxe? ¿Cuántas veces has tocado sin técnico de sonido propio? ¿Y sin técnico de monitores? ¿Cuántos conciertos has montado en tu vida a otras bandas afines? ¿Cuántas veces has girado en autobús de línea regular fuera de España? ¿Cuántas veces has tocado en festivales de renombre, festivales que importan en la música? ¿Cuántas veces ha sido nombrado tu grupo como el mejor grupo de algo y tu disco como el mejor disco de algo? ¿Cuántas noches de domingo te las has tenido que pasar conduciendo después de haber dado un concierto a más de 400 km de casa para volver a trabajar la mañana siguiente del lunes para no pedirte más vacaciones y de esta forma mantener tu trabajo? ¿Cuántas veces has compartido habitación con todos los miembros de tu grupo? ¿Cuántas veces has girado por otro país habiéndote montado tú la gira? ¿Cuántas veces no has tenido nada en el bolsillo y has cantado para poder comer? ¿De qué música vienes a hablarme a mí, Javier? ¿De la tuya? No, gracias. La tuya no me interesa. La tuya no existiría si implicara esfuerzo. Por mucho artista que seas, que lo dudo, tu música es una comodidad. No te alteres por autoeditarte tus discos: no es nada revolucionario.

La diferencia entre tú y yo es que tú eres un profesional de la música y yo no. Yo sólo soy un tipo que tiene una visión diferente a ti de la música. Tú estás obligado a cantar bien porque es tu trabajo; yo me conformo con escribir canciones que consigan calmarme, sin importar qué pensará nadie porque no espero nada de ellas. Tú te ves obligado a hacer canciones potencialmente comerciales, a pesar de la caída en ventas que habéis sufrido todos los profesionales de la música desde el comienzo de la crisis en el sector (que viví cuando trabajé en Universal Music de 2002 a 2005). Yo no. Yo no tengo que responderle a nadie, ni tan siquiera a mi público, porque no tengo. Pero tú sí. Por eso te da rabia que yo te haya metido el dedo en el ojo con un vídeo vergonzoso donde hacías el auténtico payaso cantando Chiquilla, una canción machista hasta la nausea, con otro colega de profesión y de fracaso: José Manuel Casany de Seguridad Social. Esa es la cosa: que estáis acostumbrados a que os alaben por nada, por hacer canciones inservibles, por participar en conciertos patrocinados por radios comerciales, por depender y esperar siempre que la vieja guardia de la Industria Musical se acuerde de vosotros para sacaros de paseo.

El verdadero artista, en mi opinión, es el que no le teme a nada, el que no se enfada por las críticas, el que no escribe cartitas en su blog para limpiar un poco la imagen y, de paso, cornear un poco a un tonto como yo. Tú mismo estás pidiendo a gritos que te tratemos como lo que eres: un tío que tuvo suerte en los 80, cuando podías tener un grupo de mierda y triunfar (no sólo es tu caso, en España hay un montón más) y que está lo suficientemente preocupado consigo mismo como para buscarse todo el rato en Internet y ver qué es lo que dicen de él. Ser un artista no es saber cantar. Ese es el error más común de los de tu generación: que os pensásteis que cantar bien implicaba talento. Y no implica una mierda de talento: es sólo técnica. Sois los funcionarios del pop.

De verdad que no me enfada lo que has escrito, sino que me da algo de pena: qué mal os tienen que ir las cosas a los que no habéis logrado ser atractivos para las nuevas generaciones de seguidores que tenéis que prestaros a hacer cosas como la de El Crucero Ochentero. O a escribir cosas como la que me has escrito.

Espero que me dejes en paz,

P

PD: La foto que ilustra esta carta es desde donde escribo ahora mismo, mi casa. Ese es mi rincón de la música, Javier. ¿Te gusta?

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