La observación por la repetición. Día 1. Hamburgo (otra vez)

04/08/2015

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Como siempre, ninguna voluntad de inventar nada. Desde que sale el sol hasta que despegamos, todo es una pequeña historia repetida, con los mismos personajes pero distintos protagonistas, que cumplen su papel sin salirse casi del guión. Ni tan siquiera mi hermana; ni tan siquiera yo. Somos tan poco importantes que nada cambia sin nosotros.

Y sin embargo de nuevo aquí, con la nariz pegada a la ventanilla de otro avión (este huele a nuevo), tratando de adivinar cada media hora la región de Europa que sobrevolamos. No invierto apenas energía en este proyecto y solo reconozco la zona de Las Landas, al suroeste de Francia, gracias a una línea de costa de una rectitud casi matemática. La Evolución no se anduvo con tonterías en ese tramo. Los motores suenan como tiene que sonar, las conversaciones que logro captar dicen lo que imaginé que podían decir, las azafatas miran como miran las azafatas y esta vez no quiero nada del desayuno. Hay mucha honestidad en este trayecto: todo funciona.

[Pasan muchas cosas entre medias]

Es posible que se trate del poder que tenemos todos para sugestionarnos, pero siempre que estoy muy al norte, siento que estoy muy al norte. Como si mi cuerpo sintiera la fuerza magnética de un imán invisible que tirara de mi cuerpo hacia el sur. Como si estando tan al norte me acercase a algún precipicio; como si la tierra, en lugar de ser redonda o plana, fuese siempre cuesta arriba: el norte sería el pico de un ochomil y el sur el campamento base a nivel del mar. A veces creo que voy a necesitar arnés y cuerdas para andar con normalidad por las calles de cualquier ciudad cercana al Ártico.

[Pasan algunas cosas más]

Cuando paseo por ahí, no siempre escucho música que me gusta. De hecho, la mayoría del tiempo elijo música que no me gusta. He desarrollado un gusto casi obsesivo por escuchar canciones que me provoquen rechazo, cuya producción deteste o cuyas letras me hagan sentir vergüenza imposible de disimular. Hay muchos grupos famosos que son un desastre y últimamente los controlo todos. No hablo de artistas que se vayan a poner de moda ni a los que pretendo reivindicar antes que nadie, lo prometo. Hablo de grupos como Stone Temple Pilots, Smashing Pumpkins, Blind Melon, White Snake, Def Leppard o Van Halen. Grupos que jamás escuché de pequeño porque ya sabía que eran una mierda pero que hoy, por pura curiosidad cultural, me obligo a escuchar. Entran en este mismo saco (gracias a Spotify), muchas novedades nacionales de multinacional sin dirección y de sellos independientes con una línea editorial incomprensible. Edurne, por ejemplo. No cabe duda de que la chica sabe cantar, pero ahí termina todo lo bueno que podría decir de ella. También escucho a Soraya o a Rozalén; trato de tender puentes entre mis gustos y su estilo, pero jamás lo he conseguido. Me pongo especialmente enfermo con Ismael Serrano y con Lori Meyers, pero a veces voy por la calle escuchando sus canciones. En este grupo de bandas no afines están Izal -he repasado un par de veces su discografía-, Supersubmarina, Miss Caffeína, Ojos de Brujo o Delafé y las Flores Azules. Cuando escucho atentamente las letras de estos últimos a veces me pregunto si van en serio. Y lo digo con cierta pena porque creo que Elena Míquel es la cantante más sexy del planeta.

Haciendo esto no me siento mejor, puedo asegurarlo. Tampoco establezco una distancia moral entre “lo suyo” y “lo mío”. Simplemente trato de entender cómo puedo estar tan separado de gente que hace exactamente el mismo esfuerzo que yo por escribir las mejores canciones que puedan escribir. Y también me ayuda a seleccionar mentalmente algunos sonidos o tomo ciertas decisiones a futuro al respecto de producciones o arreglos. Es como llegar a la meta pero haciendo el camino contrario.

[Pasan ciertas cosas domésticas]

Cuido del pequeño Max de 10 meses y he conseguido dormirle en menos de cinco minutos las tres veces que lo he intentado hoy. He cambiado dos pañales, uno de ellos con envío especial y pago a contrareembolso. He comprado dos cosas por Amazon. He buscado zapatillas por eBay. Leo Musicofilia de Oliver Sacks. Miro por la ventana cómo diluvia.

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