Archive for the 'Buena Esperanza' Category

Conducir en España: Todos son unos gilipollas menos yo

26/08/2013

Benicassim_ago2013 (13)Yo no tengo carnet de conducir. Lo estoy intentando. Llevo desde 1996 intentándolo. En realidad, tampoco tanto: estoy apuntado a una autoescuela pero como tengo otras urgencias (no confundir con prioridades) todavía no me ha dado el dinero como para pagar las tasas obligatorias para hacer el examen teórico. Un ídolo.

El caso es que yo no conduzco, pero soy un notable copiloto. Empecé siendo un nefasto acompañante: me dormía en menos de tres minutos, se me olvidaba poner música, no controlaba nada bien el aire acondicionado ni la calefacción, no me bajaba a limpiar la luna delantera ni los faros en las paradas de gasolinera y nunca pasaba la botella de agua sin el tapón para que el conductor no tuviera más que acercársela a la boca y beber sin dejar de mirar la carretera. Es un papel que he perfeccionado con el tiempo y que me ha llevado más de una década de trabajo: desde que empecé a tocar seriamente fuera de Madrid, a ir de tour manager algunas giras y a tener novias con carnet de conducir. Esto último ha pasado cuatro veces.

En algunas ocasiones no es así, pero normalmente soy el copiloto cuando vamos a tocar por ahí. Ayer volvíamos Buena Esperanza con Zutoia de Muerte y Destrucción y El Relevo Alemán (la foto es suya, por cierto) de Benicàssim. La noche anterior habíamos tocado con Garrett Klahn, cantante de Texas is the Reason, y volvíamos a casa después de haber pasado la mañana en la playa y haber comido rico en la terraza del Hotel Voramar. Era el cuarto día seguido de furgoneta para mí, el segundo para ellos. El sol empezaba a bajar y el camino era conocido. Domingo, vuelta de fin de semana a Madrid. Finales de agosto. Tráfico. Y algunas conclusiones descorazonadoras sobre el comportamiento de un altísimo porcentaje de conductores españoles que cada día se lanzan a hacer kilómetros como si no hubiera ningún riesgo de accidente. O como si los accidentes sólo afectaran a otros. Es lo que se conoce como el TODOS SON UNOS GILIPOLLAS MENOS YO:

  • La gente no respeta el límite de velocidad. Supongo que creen que el límite de velocidad es algo que está ahí, impuesto por el gobierno de España -o peor: de Europa o del Mundo-, para hacer su vida más miserable y la única forma que tienen de rebelarse contra esa miseria es yendo a toda hostia por la carretera. Un comportamiento muy inteligente y que habla muy bien de nosotros como país civilizado y maduro.
  • No se respeta la distancia de seguridad. De entre todos los conductores que detesto, los que más detesto son los que se ponen a centímetros del coche de delante como señal inequívoca de que quieren adelantar cuanto antes. Un poco más cerca y serán capaces de leer la marca de calzoncillo que lleva el conductor al que tratan de sobrepasar.
  • La carretera es la papelera. Cigarros, bolsas de patatas, chicles, ¡latas de refresco! y hasta ¡¡pañales de bebé con regalo!! he visto tirar a gente desde un coche en marcha. En serio.
  • El que da las luces. Los hay que tratan de hablar con destellos de luz. Casi como si fuera morse, los más veloces tratan de decir con unos cuantos fogonazos que el resto debe de apartarse a su paso.
  • El que toca el pito porque ve que con las luces no es suficiente. Este lujo se lo permite bastante gente de un tiempo a esta parte y he de decir que ya nos hemos llevado algún susto al respecto.
  • Si hay atasco, yo voy por el arcén. Este es otro subgrupo de hijosdeputa a los que me gustaría poder entrevistar algún día.
  • El uso del intermitente contribuye dramáticamente al envejecimiento del coche y si lo uso con cierta regularidad acaba afectando al acelerador, haciendo que mi coche deje de correr. Debe de haber gente que piensa eso o algo parecido.
  • Mientras yo vea, que se muera el resto. Este apartado está dedicado a los que llevan las luces largas por la noche, deslumbrando a los que conducen en su propia dirección y poniendo en riesgo la vida de los que conducen en el sentido contrario.
  • Paso de los retrovisores. Ojo, y me parece legítimo. El problema es que si pasas de los retrovisores deberías quedarte únicamente en el carril de la derecha, a una velocidad constante de, al menos, 90 km/ hora. Y no es el caso de casi todos los casos que he estudiado.
  • El uso del móvil. Me encantaría poder llevar un arma con mirilla telescópica y poder disparar justo al centro del iPhone, BlackBerry o similar, de cada persona que nos adelantara o que adelantásemos que va hablando por el teléfono móvil. Si es urgente, te paras. Y si no es urgente, lo apagas.
  • Hace calor = no llevo camiseta. Da bastante asco, en general, ver vuestros cuerpos sudados y pegados contra el cinturón de seguridad. En serio: da puto asco.
  • Adelantar por la derecha. Debería haber siempre, en cada coche, una bomba lapa que redujera a escombros a todo aquel que osara adelantar por la derecha en una autopista. Y a sus acompañantes, también.
  • Diseño de interiores: la banderita de España. En serio, colegas: ¿Os sentís tan orgullosos de esta mierda de país como para que más de la mitad de los coches que miro lleven un trozo de banderita rojigualda colgando del espejo retrovisor interior? ¿DE VERDAD?

Curioso: más del 90% de los conductores que destacan por esta clase de comportamientos tienen un aspecto que bascula entre el canidato a tronista de Mujeres Y Hombres Y Viceversa y el futbolista canterano que ha dado el salto a algún equipo de Primera División. Si van con su novia, la novia tiene aspecto de bakala que aunque no consuma drogas, parece que consume todas las conocidas por el hombre. Si por el contrario se hacen acompañar de otros amigos, éstos tienen exactamente el mismo que él y, aunque apenas se distinga desde mi posición de copiloto de furgoneta, apuesto a que van depilados, tienen algún tatuaje de auténtica mierda en forma de tribal en alguna parte del cuerpo y dedican las pocas horas que les quedan del día a hacer ciclos en el gimnasio.

Esta es la Marca España, amigos. Hay otras submarcas, pero esta es la que lo peta.